Aprender a ir al baño puede ser una etapa complicada para cualquier niño, pero puede presentar dificultades adicionales para aquellos que necesitan un apoyo extra.
Ya sea por retrasos en el desarrollo, discapacidades físicas o sensibilidades sensoriales, hay muchas formas de hacer que este proceso resulte más fácil y se convierta en todo un logro.
1. Asegúrate de que está preparado
Antes de empezar a enseñar a tu peque a ir al baño, es importante asegurarse de que está preparado tanto física como emocionalmente.
Algunas señales que pueden indicar que está preparado son:
- Se mantiene seco durante periodos más largos (al menos dos horas).
- Se da cuenta de cuándo necesita hacer pis o caca (por ejemplo, deja de jugar, se muestra inquieto o te lo dice).
- Quiere usar el váter o muestra curiosidad por él.
2. Establece una rutina
Muchos niños que necesitan un apoyo adicional se sienten más seguros cuando siguen una rutina. Establecer una rutina constante para aprender a ir al baño, como sentarse en el váter a determinadas horas del día, puede ayudarles a saber cuándo es el momento de ir al baño o cuándo toca cambiarse los Nundies.